Qué cosas tiene Viriya. Quiere llenar nuestras preciosas aguas de cangrejos del barro. ¡Cangrejos del barro! Los cangrejos no son pescado. No nadan. No sonríen.
Con los cangrejos del barro no se puede hablar. No son capaces de tener una conversación, con sus tenacitas nudosas. Son criaturas torpes, pero sobre todo infelices, taciturnas y sombrías como la tierra en la que duermen.
Oyendo a Viriya sugerir algo así, nos preguntamos si estará bien.