Es de lo más sencillo. Hazles pensar que están a punto de ganarse un oro fácil a costa de un anciano. Pensarán: "Míralo, apenas puede sostener la caña de pescar". Se lo veo en la mirada. Luego, cuando os hayáis internado lo suficiente en los bosques, les demostramos quién es el débil. Como siempre.
Divido el botín con los demás una vez terminado. Es lo justo.
Ojalá no hubiera perdido el anillo. En aquella época me sentía lleno de un verdadero poder. Se me cayó al tener que defenderme de un golpe de martillo. Cayó chapoteando al arroyo cerca de donde celebramos las "competiciones". Quizá pueda sacarlo de ahí algún día.