¡Buenas noticias! El otro día pisé una roca y casi pierdo una escama. ¡Estaba a punto de maldecir la roca, meterla en un sobre y enviársela a un príncipe daédrico (a uno de los malos, por supuesto) cuando me di cuenta de que tenía forma de pez!
Sin duda era una señal de los Divinos para hacerme saber que habías tenido éxito. Me alegra comprobar que la roca tenía razón y que no hace falta que me avergüence y queme esta carta.
Así pues, lo siguiente que vas a hacer será ir donde las rocas y los peces viven en armonía: las frías y húmedas cuevas de Skyrim, que no conocen la luz del sol. Quiero que busques en sus aguas lo siguiente:
Pez aterrador
Pez gato de cristal
Pez araña de tres patas
Pez vampiro
Te deseo suerte, que sin duda necesitarás, salvo que tengas un sombrero de la suerte como yo. No pienso dejarte el mío, pero te invito a leer el cuarto volumen de El dominio de la pesca para que partas con ventaja.