Seguimos haciendo lo que nos manda Thoron, nuestro acaudalado benefactor. La relación con él ha empeorado, pero aún nos paga con generosidad por registrar las caravanas que pasan por la región en busca de cosas "raras" o con el menor indicio de magia.
Thoron es un conjurador poderoso, pero también está como un cencerro. Últimamente se muestra cada vez más descontento con lo que le llevamos. Sospecho que esos arrogantes de los santos han hecho algo para granjearse su favor. Todos tenemos miedo de lo que puede pasar el mes que viene si, cuando nos veamos, no aprueba el botín que le llevemos. Para mí que todo el tiempo que pasa encerrado en esas alcantarillas ha terminado por volverle loco.
Hace solo unos meses, parecía que le gustaban de verdad las pinzas y los calibres oxidados que le llevábamos. Lo único que necesitamos es encontrar el pedazo de basura que, en su mente de lunático, pueda "servir como puente" (como repite siempre) y volverá a llenarnos los bolsillos.