Aunque ya no colaboramos con esas ratas traidoras de los seductores, seguimos trabajando para el mago Thoron. Nos ha estado pagando muy bien por asaltar la caravana de Ri'saad y llevarle cualquier baratija de aspecto extraño que encontráramos.
Hace una semana dimos con una espada realmente insólita. Al verla, a Thoron se le iluminó el rostro. "Podría ser", dijo. Y luego añadió algo sobre un "puente". Creo que ha perdido la cabeza. No hay espada que valga lo que nos ha pagado por ella. Pero no seré yo quien se queje.
Nos vemos con Thoron una vez al mes para que pueda echar un vistazo al botín. Todo lo que no quiere lo dividimos y lo vendemos. Así de fácil. Y cuando terminamos, regresa cariacontecido a su guarida en Soledad. Lo que hace allí, nadie lo sabe.