Las bienaventuranzas de Sheogorath
Dedicado a Nuestro Señor Sheogorath, sin el que todo pensamiento sería lineal y toda sensación, fugaz.
Bienaventurados sean los locos, pues ocultan las llaves de un conocimiento secreto.
Bienaventurados sean los temerosos, pues temen a todo aquello que podría lastimarlos.
Bienaventurados sean los obsesos, pues siguen siempre un rumbo recto.
Bienaventurados sean los adictos, pues buscan saciar una sed inagotable.
Bienaventurados sean los sanguinarios, pues han encontrado belleza en lo grotesco.
Bienaventurados sean los pirómanos, pues en su corazón anida siempre la calidez.
Bienaventurados sean los artistas, pues en sus manos lo imposible se convierte en real.
Bienaventurados sean los músicos, pues en sus oídos resuena la armonía del alma.
Bienaventurados sean los insomnes, pues se regodean en los ensueños de la vigilia.
Bienaventurados sean los paranoicos, siempre vigilantes ante nuestros enemigos.
Bienaventurados sean los visionarios, cuyos ojos ven lo que podría ser.
Bienaventurados sean los masoquistas, pues en su sufrimiento nos hacemos más fuertes.
Y bienaventurado sea el Dios Loco, que nos engaña cuando somos necios, nos castiga cuando erramos, nos tortura cuando no atendemos y nos ama en nuestra imperfección.