El crepúsculo oculto
por
Carillio Melfo
a ciudad de Simientes de Tinta surgió del desierto, reluciente y decadente. De algún modo, aún resistía. Crucé las puertas y mi montura supo exactamente adónde llevarme: por el camino hollado por mendigos y poetas. Al único lugar donde puede saciarse un hombre de mis apetitos. No estoy orgulloso, pero, por otra parte, ¿quién lo está?