La carga del guerrero
Antiguo poema de los guardias rojos
Y la estrella cantó cuentos remotos,
con plata de Yokuda coronada,
de un guerrero y sus encomendados
que navegan junto a una sierpe endiablada.
Y el señor de las runas, que ya se inquieta,
salta del barco en nocturna escapada;
despierta a la serpiente enroscada,
intenta dejarla descamisada.
Y la dama del este ante un animal,
quieto o activo, parece asustada,
grita al ver cómo un reptil arde en el cielo
al que teme hasta lanzar la ojeada.
Y el corcel mensajero se une a la gesta,
no os olvidéis de su parte apreciada.
Cabalga en la noche al brillo de escamas,
la guardia del guerrero abandonada.
Y, despierta, la serpiente se acerca,
observa a sus presas con su mirada.
La espada del guerrero la deshace,
y los encomendados van en escapada.