Mi padre se disgustaría mucho si me pillase nadando aquí fuera otra vez. Pero no puedo evitarlo. Malditos sean los Renegados y sus incursiones; me encanta sentir el agua fresca sobre mi piel. Además, con la guerra en curso, esos salvajes no se atreverán a salir de la seguridad de sus tiendas. Me parece que iré otra vez a mi lugar especial.