Estoy hasta las narices de tener que repetirme. Dale esto al hombre que te sustituya en tu guardia y cerciórate de que lea esto antes de abandonar tu puesto.
Nadie deberá molestarme. No permitas que nadie acceda a mis aposentos, jamás. Puede que ciertas personas vengan en mi busca. Los quiero muertos.
Si la fastidias, mañana mismo estarás otra vez saqueando granjas y pocilgas.