Estos ataques contra caravanas tienen algo de inquietante. Esperaba que fuesen bandidos, pero los cadáveres que vimos estaban destrozados y literalmente desmembrados. Y, sin embargo, ningún animal corriente habría podido coordinar un ataque contra un convoy de este tamaño. Y los lobos no hacen prisioneros.
Hemos encontrado un rastro que sube por las colinas. Acaparemos aquí esta noche y partiremos al amanecer. Sea quien sea, o sea lo que sea, que ha asesinado a esta gente, nos cercioraremos de que jamás vuelva a suceder.