Carta de afectado no enviada (set by Skyrim.esm)

Metadata

FormId
skyrim.esm:0E7F39
Owning plugin
skyrim.esm
Local FormId
0E7F39
Editor ID
DA13AfflictedLetter (set by Skyrim.esm)
Inventory image
(none)
Menu art
HighPolyJournal (set by Skyrim.esm)
Value (gold)
5 (set by Skyrim.esm)
Type
Book or tome (set by Skyrim.esm)
Weight
1 (set by Skyrim.esm)
Can be taken
Yes (set by Skyrim.esm)
Teaches
(none) (set by Skyrim.esm)
Inventory description
(none) (set by Skyrim.esm)
Keywords
VendorItemBook (set by Skyrim.esm)
Locations (4)
Direct (3)
  • vampireDreamworld01 · (-385.3, -150.7, -179)
    coc vampireDreamworld01;player.moveto 00034EDF
  • vampireDreamworld03 · (-385.3, -150.7, -179)
    coc vampireDreamworld03;player.moveto 000351B7
  • vampireDreamworld02 · (-385.3, -150.7, -179)
    coc vampireDreamworld02;player.moveto 00034F11
Container (1)
  • QABooksContainer — QASmoke · (2048, 2368, 6976)
    coc QASmoke;player.moveto 000C2D3C
Leveled lists (0)
Scripts (0)

Content (set by Skyrim.esm)

Adorado Duphraime: Sé que me consideraste una estúpida por no irme de Cul Aloue contigo y los demás, pero no podía abandonar a mis hijos en manos de la devastadora enfermedad. Sea cual sea el horrible destino que habías imaginado para nosotros, probablemente esté lejos de la verdad de lo que ha sucedido.

Te mando esta carta con la esperanza de que alivie una mente preocupada.

Como una semana después de que te fueras con el resto de la gente sana, estaba patrullando a pie por la muralla baja. Hasta nuestro pobre Kelter estaba enfermo y no podía cabalgar. Rezaba para que ningún bandido fuera tan insensato de arriesgarse a acabar infectado para quitarnos nuestros insignificantes bienes. Entonces, destacándose contra la luz de la pira de los que perdimos aquel día, vi una larga figura marchando hacia la aldea.

El forastero era un elfo de Estivalia que se presentó como Orchendor, y con él cambió el destino de la gente de Cul Aloue.

Orchendor caminaba entre nuestra gente sin temor a la devastadora enfermedad que había arraigado en la médula de todos los aldeanos que quedaban, incluyéndome ya a mí. Durante días comió y habló con nosotros, aprendió todos nuestros nombres. Calmó a la gente de una forma que mis plegarias mentirosas no podían. Los espíritus que antes esperaban sombríos en la antesala de la muerte ahora se mostraban animados.

Entonces Orchendor nos reunió a los aldeanos en el cobertizo de Cullete, que era la más afectada de nosotros por aquel entonces y era incapaz de moverse si no la llevaba Orchendor.

El buen elfo nos dio nuevas que nadie podría haber adivinado. Aseguró que la enfermedad no era una maldición sobre nuestra aldea, como creíamos con tanta convicción. En vez de eso, insistió Orchendor, se trataba de una dádiva, un foco que le había atraído hasta nosotros. Nos dijo que servía al príncipe daédrico Peryite.

Ya sé lo que piensas... Quemamos a Dina y a Lucas no hace ni tres años, después de todo. Cul Aloue nunca toleraría las herejías de un adorador de los daedra en nuestro seno. Y sin embargo, lo hicimos. No solo eso, sino que escuchamos extasiados lo que tenía que decirnos. Tal vez creas que estábamos demasiado enfermos y débiles, pero no fue así.

Orchendor se disculpó por las muertes, diciendo que vino a toda prisa a Cul Aloue. Nadie había perecido desde su llegada, aunque varios habían parecido estar al borde de la muerte horas antes. Quería llevarnos a un nuevo hogar, un lugar en el que pudiéramos pasar nuestros días adorando a Peryite como sus elegidos. Y sus afectados.

Nadie se negó. Algunos fueron llevados en carretas y literas, pero todos realizamos el viaje con Orchendor cruzando la frontera hacia Skyrim, dejando atrás Cul Aloue convertido en un lugar vacío e inquietante.

Desde entonces hemos vivido refugiados en las ruinas de una antigua ciudad enana. Otros afectados viven con nosotros, bastantes con relatos similares al de Cul Aloue, ellos y nosotros unidos por nuestra divina infección. Aunque podrías decir que todos estamos enfermos, los efectos de la enfermedad ya no nos merman, sino que nos dan fuerza. Nos curamos con licores y tinturas que otros hombres llamarían veneno.

Orchendor nos mantiene a salvo aquí, por la bendición de nuestro príncipe Peryite. Ahora soy una apóstol de los afectados, con la tarea de diseminar las enseñanzas de Peryite a nuestros afectados.

Y así, dulce Duphraime, el espíritu de Cul Aloue pervive. Nunca te culparé por habernos abandonado aquel día, que ahora queda tan atrás. En verdad, me entristece que no hayas sido escogido por Peryite como yo para despertarte con estos rezumantes pulmones. Que Peryite te preserve, querido esposo, y debes saber que tus hijos están bien.