Dulce Haelga:
Anoche fue la mejor noche de mi vida. Las cosas que me enseñaste... las cosas que hicimos... Nunca imaginé que algo así fuera posible. ¿Quién iba a imaginar que alguien podría manipular su cuerpo de esa manera con las botas de la armadura daédrica puestas? Eres una maestra de las artes dibellanas, mi amor... vaya honor para tu religión. Puede que volvamos a vernos pronto, pero la próxima vez yo llevaré la trucha.
Tu amante secreto