30 de Culminación solar, 201 de la Cuarta Era
Para llegar a dominar el arte de la nigromancia, hay que disponer de un suministro constante de cadáveres con los que practicar.
Aquí, en la costa, puedo hacerlo sin que nadie me moleste, salvo un pescador solitario al que he convencido de que me deje descansar en su cabaña. Es sorprendente lo que se puede conseguir con unas pocas pociones y sales de fuego.
Dentro de poco comenzaré el ritual de pacificación que atraerá hasta aquí montones de criaturas dóciles para que pueda sacrificarlas y practicar mis habilidades.
2 de Última semilla, 201 de la Cuarta Era
El ritual está terminado. Los cangrejos del barro salen del mar a docenas, listos para entregar la vida.
Ya siento cómo crece mi dominio de las artes oscuras. Cuando baja el cuchillo, veo cómo se extingue la luz de sus ojos. Alzo la mano y la luz reaparece. El cuchillo vuelve a bajar mientras los demás observan, privados de voluntad e incapaces de resistirse.
7 de Última semilla, 201 de la Cuarta Era
Hoy ha sucedido una cosa extraña. Al llegar la última remesa de criaturas, una de ellas se ha adelantado corriendo y se ha abalanzado sobre mí emitiendo chirridos y chasqueando las pinzas. Puede que mi ilusión haya tenido una especie de efecto secundario sobre ellas que, en lugar de inspirarles una sumisión serena, las vuelve locas.
Voy a disiparla de momento y contentarme con las criaturas que pueda encontrar cerca de la orilla.
10 de Última semilla, 201 de la Cuarta Era
Han salido del mar más criaturas con intenciones hostiles. Esta vez eran tantas que casi pueden conmigo. Debo tener cuidado.
¿Será por mi culpa? No... Disipé el ritual de la ilusión hace tiempo. Temo haber encendido algo en su interior.
Pero no importa. He llegado demasiado lejos como para detenerme ahora.